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Aráoz le pide que dimita; Jaldo lo tilda de antidemocrático

El legislador de Cambiemos afirma que debe dejar la vicegobernación por ser candidato. El titular de la Legislatura giró las notas a la comisión de Asuntos Institucionales, lo que podría derivar en una cuestión de privilegio.

La polémica sobre el futuro político de Osvaldo Jaldo, vicegobernador y principal candidato a diputado del Frente Justicialista por Tucumán (FJT), generó una tensa situación en la Legislatura.

Eudoro Aráoz (UCR-Cambiemos) le presentó ayer una nota alpresidente del cuerpo legislativo para solicitarle que renuncie al cargo, teniendo cuenta de que ya superó las PASO y quedó en condiciones de ser uno de los cuatro electos para la Cámara Baja. “Al tomar licencia (a fines de junio pasado) para hacer frente a la campaña, manifestó a los medios periodísticos que invitaba a los candidatos de Cambiemos a hacer lo mismo, siguiendo su conducta”, recordó. Y añadió que, tras esto, el postulante de Cambiemos para el Bicentenario, José Manuel Cano, dimitió como director del Plan Belgrano para abocarse a las PASO. “Sería conveniente que usted siga el ejemplo de Cano y renuncie. De tal manera, honrará su propia petición”, planteó Aráoz. El radical le señaló a Jaldo que, si se aleja de la vicegobernación definitivamente, será un signo claro para los votantes. “Se hace necesario que la sociedad tucumana, y esencialmente los electores, tengan la certeza de que su candidatura no será testimonial, como ocurrió en 2013, cuando después de
resultar electo y de jurar como diputado nacional renunciara a su cargo para asumir nuevamente como ministro del Interior de la Provincia”, añadió. Y concluyó la nota señalando que los “motivos enumerados” son “suficientes” para solicitar “su renuncia al cargo de presidente de la Legislatura”.

Dura réplica

La réplica de Jaldo llegó al despacho de Aráoz a las 17.30, unas siete horas después de la nota inicial. “Se hace imposible imitar la actitud del señor José Cano, ya que, lejos de renunciar (al Plan Belgrano),
según versiones periodísticas de medios nacionales (en realidad) lo renunciaron”, lanzó el vicegobernador sobre su principal rival de cara a octubre.

Luego, pasó a dirigirle una serie de advertencias al legislador Aráoz. “Le solicito que, cuando se dirija a la presidencia de la Legislatura, lo haga con el debido respeto, dado que usted no tiene autoridad para pedir mi renuncia porque aún no soy diputado nacional electo”, señaló el peronista. Y añadió: “por otra parte, su proceder estaría rayando en actitudes contrarias al sistema democrático, postura que ya ha sido mencionada por la Corte Suprema de Justicia de la Provincia mediante acordada 1.236/16”.

Jaldo adjuntó el instrumento judicial citado -emitido en septiembre del año pasado- en el que el máximo tribunal calificó como una “afrenta al sistema democrático y un ataque a la estabilidad del orden institucional” unos dichos de Aráoz. El radical reclamaba al Gobierno

nacional la intervención del Poder Judicial de Tucumán por una reunión secreta entre Jaldo, el gobernador Juan Luis Manzur y el presidente de la Corte, Antonio Gandur, en la que se conversó -en la casa del magistrado- sobre la causa por los millonarios “gastos sociales” del Poder Legislativo.

El vicegobernador agregó otros cuestionamientos al legislador radical.
“Es antidemocrático también desconocer que su candidato, José Cano, obtuvo en las PASO 200.000 votos menos que los logrados por mi persona, lo que equivale a un 22% de diferencia”, señaló. Y agregó, tajante: “rechazo totalmente el pedido de renuncia” efectuado por Aráoz. “Este vicegobernador, a la hora de ser electo diputado nacional
por Tucumán, obrará consecuentemente con lo que reza la normativa
de la Constitución provincial al respecto. Nunca antes de haber sido
electo por la voluntad de la mayoría de los tucumanos, y no
extemporáneamente, como equivocadamente usted pretende”, le
señaló al legislador. Y apuntó que remitirá la copia del intercambio
epistolar a la comisión de Asuntos Constitucionales e Institucionales “a
los fines que hubiere lugar”. Así, no sorprendería que en la próxima
sesión legislativa se inicie una cuestión de privilegio contra el
legislador radical, lo que podría derivar en un llamado de atención o
incluso en una sanción más dura.