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El desfile fue una fiesta en Tucumán

La parada cívica militar llenó las calles de la ciudad. Un desfile que incluyó además de las tropas, representaciones de la colectividades, y como catalizador de la emoción ciudadana el paso de los ex combatientes de Malvinas, quiénes se dieron cita con delegaciones de todo el país.

Sin presencia de mandatarios extranjeros, salvo el Rey emérito de España se desenvolvió la jornada de hoy, en el que incluso el Presidente Macri dejó la provincia sin que el desfile llegue a su fin.

Así como no estuvo la mandataria santacruceña Alicia Kirchner, tampoco lo hizo el cuestionado Ministro Aranguren.

Hace tiempo que no se realizaba un desfile de este tipo, el último fue en epocas del gobernador Julio Miranda en año 2001, es decir hace 15 años.

El desfile cívico militar por el Bicentenario
Luego de que el Presidente le diera la autorización para comenzar el desfile al comandante de las fuerzas armadas, este empezó con el desplazamiento de las banderas de guerra de distintos regimientos las que fueron llevadas por sus portaestandartes. Allí el aplauso fue constante a medida que se deslizaban por las avenidas donde se realizó el desfile.

Granaderos, cuerpos de infantería, de la Marina, de Montaña, de fuerza Aérea, se fueron sucediendo hasta que le tocó el turno a Gendarmería, Policía aeroportuaria, y otras fuerzas de seguridad entre las que se encontraban la Policía de la provincia, hasta su división de Bomberos

La nota distinta la pusieron cientos de ex combatientes de Malvinas que vinieron en delegaciones de distintos puntos del país, y del interior provincial. Fueron los más aplaudidos y los que más emociones y gritos de “¡viva la Patria!” arrancaron a la multitud presente.

El despliegue incluyó a escolares, representantes de las colectividades española, italiana, boliviana, belga, peruana entre las que desfilaron, y también a las “carrozas” de los municipios en las que sobresalieron la de Famaillá y Aguilares. El cierre fue para cientos de gauchos, que también incluían mujeres y niños montados en sus corceles, con delegaciones de distintos lugares del país y que le pusieron una nota de color distinta al festejo del Bicentenario.

Algunos de los que desfilaron se dieron maña para entregarle un pedido o nota al Presidente y también al gobernador Manzur.

Lo mejor fue el comportamiento de la gente, que dio muestra de un espíritu de unidad para esta fecha. Eso se había notado anoche durante la vigilia y la posterior fiesta de la Plaza de la Independencia Nacional.

Quizás como fuera de lugar quedó la insólita agresión a un periodista que se encontraba sentado en unas de las tarimas colocadas para la prensa en el acto. Detrás de ella se econtraba unas decenas de simpatizantes del presidente, ya que a cada tanto gritaban “si, se puede” y “viva Mauricio”, siendo filmados entonces por la televisión pública como parte del desfile. Lo que sucedía que estas personas estaban molestas porque la presencia de los periodistas les impedía ver a la gente ubicada en el palco, por lo que insultaban a la gente de prensa y los agredían verbalmente. Hasta que llegó la agresión física, viabilizada por una botella semillena de gaseosa de dos litros que impactó en la espalda del periodista y que fue arrojada desde ese grupo y de manera anónima. Esto provocó reacciones, y el hecho incluso fue advertido por el titular del Plan Belgrano, José Cano, el que desde el palco de enfrente le hizo las señas de “están locos” al periodista al periodista agredido.