Menu

Con un desfile multitudinario, terminaron los festejos oficiales del Bicentenario en Tucumán

Participó Mauricio Macri, parte del gabinete y el rey Juan Carlos, entre otros representantes extranjeros.

Una salva de 21 cañonazos fue la señal de inicio de los actos por el Bicentenario de la Declaración de la Independencia en los festejos de Tucumán, en una ciudad cercada por los controles policiales y con tránsito restringido. El estruendo acompañó el izamiento de la bandera nacional en la plaza Independencia, pasadas las 10 y luego de que Mauricio Macri
recibiera en la Casa de Gobierno los saludos protocolares de rigor de mandatarios y visitantes internacionales, con el rey emérito Juan Carlos I de España como principal figura. Todos ellos firmaron en la Casa Histórica el “Acta de Compromiso para el Tercer Siglo de los Argentinos”, ceremonia de la cual no pudo participar la prensa, restringida en los accesos a casi todos los espacios por donde pasó la comitiva oficial y los invitados especiales.

(Presidencia de la Nación) (Presidencia de la Nación)
Luego fue el turno del tedeum y el discurso del Presidente en la Casa Histórica, en el que dejó un fuerte de mensaje de optimismo para el futuro. “Somos libres y depende de nosotros que marquemos el rumbo”, apuntó.
Entre tanto, los 3.500 efectivos de seguridad (entre miembros de la Policía Provincial, Policía Federal y Gendarmería, que aportó también helicópteros y perros entrenados en la detección de explosivos) limitó la circulación en unas 100 manzanas de la capital, medida que se iba a mantener hasta la finalización del desfile cívico militar con unos 8.000 participantes.
El desfile fue la principal actividad pública, a la que concurren decenas de miles de tucumanos y viajeros que colmaron la capacidad hotelera de la provincia y que comenzó con expresiones artísticas de danza contemporánea y alumnos ataviados con ponchos celestes y blancos, para luego seguir con gauchos de todo el país, representantes de colectividades, militares de las tres fuerzas armadas y de seguridad, héroes de Malvinas y carros de bomberos, entre otros. El control policial incluyó la ausencia de banderas partidarias y pancartas con consignas políticas en toda la zona donde había actos públicos.
Muchos de los concurrentes a las ceremonias llevaban en sus pechos dos escarapelas, una por cada centuria de la declaración de la Independencia, según una costumbre que se generalizó en la provincia.